Aceptación en mi orientación sexual

Aceptación en mi orientación sexual, Soy la Oveja Rosa de la familia!

Factores que dificultan la aceptación:

  • Presunción de la heterosexualidad, funciona como la presunción de inocencia, “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”, por lo mismo “todo mundo es heterosexual hasta que se demuestre lo contrario”, hasta que uno diga abiertamente si es gay o lesbiana, o si tiene pluma o no, la persona debe romper con esa presunción, para que no le computen como heterosexual, romper los esquemas muchas veces pesa mucho y si no existiera sería mucho mas fácil de llevar para algunas personas.
  • Supuesto de homogeneidad, se nos engloba que somos todos iguales, y al momento de reconocer la orientación se incorporan una serie de estereotipos en el mismo paquete y eso hace que uno no se acepte, “si digo que soy gay pensaran que soy promiscuo, que soy mas sensible, que soy menos hombre” esto genera incomodidad en la persona y hace que la persona no se acepte. Esto mismo ocurre con las comunidades gitanas, extranjeros, negros, mujeres, etc. “El bullying homofóbico no lo sufren solo homosexuales, sino lo sufren todo aquel quien no cumple estrictamente con los roles de género”.
  • Falta de referentes positivos, contra menos referentes positivos o en general más difícil le costará aceptarse, por eso es más difícil aceptarse en el ámbito rural, en la etnia gitana.
  • Falta de referentes de vida en común, hay parejas estables dentro de la diversidad, han formado familias homoparentales.
  • Falta de apoyo social y familiar, es importante que la persona lo hable con sus familias, ya que personas sin apoyo son más proclives a: intentos de suicidios, depresiones graves, consumo de sustancias, prácticas sexuales poco seguras.
  • Haber recibido una sexualidad heterocentrista, es importante no haber sido educado bajo roles de género estrictos.
  • Haber sufrido violencia o acoso escolar por LGTBIfobia, a veces antes de tener consciencia de tener una orientación sexual. Esto hace que la afectación sea mas complicada, ya que genera ideación suicida o autolesionarse.

¿Cómo llevo mi armarización y mi homofobia interiorizada?

¿Qué es la homofobia interiorizada (HI)?

Es el miedo, odio o repulsión a nuestra propia homosexualidad, donde la mayoría de las veces no es reconocida por nosotros mismos y la externalizamos de diferentes maneras durante el proceso de aceptación de nuestra orientación sexual.

¿Cómo llevo mi armarización y mi homofobia interiorizada (HI)?

Para poder interpretar y analizar en qué parte de mi proceso de aceptación y consolidación de mi orientación sexual estoy, es necesario conocer todas las fases por las que pasamos con respecto a nuestra orientación sexoafectiva.

Estas fases no la viven las personas heterosexuales ya que no tienen un proceso de aceptación de su orientación sexual y menos una salida del armario, ya que esto lo viven solamente las personas que tienen una sexualidad que no es la normativa.

Estas fases son las siguientes:

  1. Sentimiento diferencia, la persona se siente diferente al resto de sus iguales, pero no sabe achacar esa diferencia, eso lo descubrirá después, ahora ve un sentimiento de diferencia con las personas de su mismo sexo.
  2. Negación, comienza a fijarse más en los chicos o chicas guapas de su entorno, al irse a la cama cada día tiene determinados deseos y fantasías hacia las personas de su mismo sexo, pero no se lo puede permitir, lo califica como “esto está mal”, “a ver si dejo de pensar en ello, y se me va de la cabeza”, es algo que quiere negar, no tolera sentir atracción hacia las personas de su mismo sexo y desea modificar su orientación hacia la heterosexualidad.
  3. Enfrentamiento a la HI, la homofobia o el rechazo, odio por la homosexualidad no es solo patrimonio de los heterosexuales sino también de los mismos homosexuales, ya que venimos de la misma educación, misma cultura y sociedad. En esta etapa debe recibir ayuda para limpiar la etiqueta que tiene antes de volver a ponérsela, se debe eliminar la carga negativa y enfrentarse a la HI.
  4. Manifestación, es la salida del armario, hasta este momento, su gran secreto, necesita ser revelado, la persona necesita desahogarse y compartirlo, con la mejor amiga muchas veces.
  5. Búsqueda de iguales, en esta etapa necesitara compartir experiencia con otros homosexuales, no solo para ligar, sino hablar de su proceso, compartir vivencias.
  6. Integración, en esta etapa se genera un cambio cualitativo, ya que cambia de chip e internaliza que su homosexualidad es para toda la vida, por lo mismo, cuanto antes comience a dar una serie pasos, ¡mejor!, si debe comunicárselo a sus padres, abuelos, lo hace en esta etapa, elimina la doble vida que hasta el momento mantenía y lo integra en su vida diaria.
  7. Consolidación, hasta esta última etapa ser gay, lesbiana o bisexual había sido lo más importante para la persona, porque le había supuesto muchas noches sin dormir, quebraderos de cabeza, comunicación no trasparente con sus padres, etc. En esta etapa se le pregunta a la persona ¿si pudiera apretar un botón y ser heterosexual, lo apretarías? La respuesta No implica aceptar su orientación sexual, ya que dejaríamos de ser quien somos, y parte de quien somos es nuestra orientación sexual.

La heterosexualidad no es garantía de nada, ni de ser feliz, ni de tener una pareja, entonces es necesario reflexionar sobre esto, cuando aparece la duda, “y si fuera heterosexual…”

El rechazo a la homosexualidad ya sea del entorno y muchas veces hacia nosotros mismo se origina por la educación que hemos recibido por parte de nuestra cultura y sociedad, por eso es importante desmarcarse de esta educación y derribar mitos o estereotipos que han asociado a la homosexualidad como algo negativo.

Sobre la HI, como trabajar en ella a través de las emociones y otros temas más abordaremos en los próximos ciclos de talleres sobre afectividad y sexualidad que se impartirán la ONG Colors Sitges Link, y también en Espai Eros, mira la programación de los próximos talleres en Barcelona.

 

Por Javier Sotomayor C.
Facilitador de talleres Sexualidad y Afectividad /Orientación Sexológica / Sex Coaching individual y de Parejas / Facilitador Círculos de Hombres /

“El porno como una herramienta de estimulación y erotismo”

“El porno como una herramienta de estimulación y erotismo”

La comunicación en las parejas es una de las partes fundamentales de una relación, y esta por motivos culturales y/o sociales es en general muy deficiente en el nivel sexual, pocas personas y parejas expresan sus deseos, prejuicios y valores sexuales a sus compañeros, ya que por vergüenzas o miedos no lo comparten y esto muchas veces a lo largo del tiempo lleva consigo baja en el deseo sexual y contacto físico o definitivamente dejar de tener sexo con la pareja habitual.

En este nivel, la pornografía puede ser una buena herramienta para compartir gustos y deseos, además de inseguridades personales que cada uno podría tener.

El autoconocimiento de nuestros deseos, gustos, valores y prejuicios sexuales es una interrogante que nace desde la adolescencia y que a medida que tenemos diversas parejas sexuales vamos descubriendo los diferentes tipos de intereses, eso mismo al no compartirlo con nuestras parejas sexuales, puede crear una monotonía en nuestras relaciones ya que nuevamente nos estamos condicionando el disfrute y el placer.

La pornografía en este ámbito nos ayuda a probar nuevas posturas, salir de la rutina, descubrir partes del cuerpo que resultan excitantes o, incluso redefinir la sexualidad de cada uno.

En el caso de las disfunciones sexuales algunas veces toca “distraer al distractor” que es el estado en donde nuestra mente permanece y desconecta con el deseo y la excitación, alterando nuestra respuesta sexual humana y generando un trastorno y malestar en el desarrollo de nuestra sexualidad.

La base de los tratamientos para las disfunciones sexuales es la “focalización sensorial”, que es experimentar a través de los cinco sentidos la atención plena del acto de compartir desnudo con tu pareja, su cuerpo y la estimulación de los sentidos de manera somática.

En este caso al ser la pornografía un exceso de estimulación visual, esta anula los otros sentidos, por lo que nunca podría ser en este caso una alternativa como parte del tratamiento. Es importante destacar que el exceso y abuso de pornografía puede llevar a disfunciones sexuales, pero no esta puede reversar dichas disfunciones.

Si incorporamos el porno como una herramienta de estimulación y erotismo antes de un malestar o disfunción, esta podría ser una herramienta bien llevada, pero recordemos que el abuso puede llevar a diferentes malestares y disfunciones.

“El Porno una fantasía que nos confunde”

“El Porno una fantasía que nos confunde”

En la actualidad, co-existen dos formas de llevar a cabo la Educación Sexual: una programada y otra más informal o no programada.

Programada: se promueve y fomenta de forma oficial, limitándose fundamentalmente al ámbito de la reproducción, evitando el embarazo y la prevención en torno a contraer VIH e ITS, solamente sanitario.

Informal o no programada: Consiste en toda la información que llega a través de los medios de comunicación, internet, el cine, etc. Es la orientación que se recibe casi sin percibirlo, a través de lo que cuentan los/as amigos/as, lo que se enseña en casa, lo que se ve en el cine porno, etc.,

Es en este escenario donde el Porno coge protagonismo ya que es una herramienta de fácil alcance.

Si analizamos el contenido de la pornografía esta nos muestra un sexo que no es real, desde la perfección del cuerpo lo que influye en el nivel de autoestima y aceptación de cada individuo, el tamaño del pene creando mitos y una falocracia que nos lleva a la búsqueda de la perfección, definiendo estereotipos no comunes ni naturales como un modelo a conseguir.

Otra expresión más es el coitocentrismo que genera donde el acto sexual está basado en la genitalidad, con una estructura común y básica de un tipo de sexo que no representa el que puedes llevar en tu vida a diario, por elementos tan simples como la duración, la cantidad de eyaculación, los descansos y la complicidad que genera un encuentro sexual a nivel comunicativo e interaccional entre dos personas.

A veces dichas prácticas las hemos ritualizado y las repetimos como patrones pocos creativos, coartando la libertad de acciones, el juego de seducción, la comunicación con nuestras parejas sexuales y lo más importante la estimulación no genital que nos lleva a descubrir y compartir con la otra persona en un ámbito de intimidad y complicidad compartida.

Muchas de estas prácticas automatizadas implican dominio, sometimiento no consentido, humillación, violencia física y la poca asertividad sexual que conllevan, corresponden a una asertividad agresiva y/o pasiva.

Detrás del porno tenemos una realidad que muchas veces se esconde una explotación laboral y sexual, sometimiento de las actrices y actores, precariedad laboral y bajas rentas para los actores, lucrándose y enriqueciéndose solamente las productoras, falta de consentimiento y abuso de sustancias psicoactivas como vasodilatadores (caverjet, viagra), entre otras.

El abuso de la pornografía nos lleva a: alterar la percepción sobre modelos estéticos (cuerpo, roles y morfologías) a cumplir; visualizarse como protagonista de las escena para luego llevarnos a un rol de espectador en la vida real; generar autoexigencias, expectativas, preocupaciones y miedos sobre el desempeño sexual; anticipación catastrófica del futuro (no soy capaz); funcionar en el sexo con el “piloto automático” y no estar presente y con consciencia plena en el momento del disfrute; esperar “conseguir un resultado”, autovaloración constante propia y hacia las parejas sexuales; abuso de poder y sexual; disfunciones sexuales como disfunción eréctil, eyaculación precoz, anorgasmia o deseo sexual hipoactivo o inhibido; todas estas situaciones unidas al aumento de nuestros juicios internos nos llevan hacia la ansiedad, querer mantener el control y perder la capacidad de disfrutar del sexo placenteramente, cosificando a las personas y los encuentros sexuales.

Una alternativa al porno mainstream es el postporno, que nace como reivindicación del feminismo y de romper con los modelos clásicos estereotipados.

El movimiento de postporno es el proceso de devenir sujeto de aquellos cuerpos que hasta ahora solo habían podido ser objetos abyectos de la representación pornográfica: las mujeres, las minorías sexuales, los cuerpos no-blancos, los transexuales, intersexuales y transgénero, los cuerpos deformes o discapacitados. Es un proceso de empoderamiento y de reapropiación de la representación sexual. No se trata de que estos cuerpos no estuvieran representados: eran en realidad el centro de la representación pornográfica dominante, pero desde el punto de vista de la mirada masculina heterosexual. Hasta ahora solo habían servido para reafirmar la posición de dominación cultural y política del placer masculino heterosexual.